e-Curso: SAGRADO CORAZÓN, SÍMBOLO DEL AMOR DE CRISTO

Capítulo 29

SAGRADO CORAZÓN
SÍMBOLO DEL AMOR DE CRISTO

Sagrado Corazón de Jesús
Oleo de Sebastián Gallés y Pujat S.J. (1812-1900)

MEDITACIONES Y ORACIONES DEL
SIERVO DE DIOS JUAN PABLO II 

(en el siglo Karol Wojtyla - Sumo Pontífice)

 

 

CORAZÓN DE JESÚS SALVACIÓN DE LOS QUE EN TI ESPERAN

TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS

         

 Ángelus, 17 de septiembre de 1989

¡Queridos Hermanos y Hermanas!

1. A esta hora del Ángelus detengámonos durante algunos instantes para reflexionar sobre esa invocación de las letanías del Sagrado Corazón que dice: "Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, ten misericordia de nosotros".

En la Sagrada Escritura aparece constantemente la afirmación según la cual el Señor es "un Dios que salva" (Ex 15,2; Sal 51,16; 79,9; Is 46,13) y la salvación es un don gratuito de Su Amor y de Su Misericordia. El Apóstol Pablo, en un texto de alto valor doctrinal, afirma: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2,4;4,10).

Esta voluntad salvífica, que se ha manifestado en tantas intervenciones admirables de Dios en la historia, ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret, Verbo Encarnado, Hijo de Dios e Hijo de María, pues en Él se ha cumplido con plenitud la palabra dirigida por el Señor a su "Siervo". "Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra" (Is 49,6; Lc. 2,32).

2.Jesús es la epifanía del Amor salvífico del Padre (Tt 2,11; 3,4). Cuando Simeón tomó en sus brazos al niño Jesús, exclamó: "han visto mis ojos tu salvación" (Mc 2,30). En efecto, en Jesús todo está en función de su misiön de Salvador: el nombre que lleva ("Jesús" significa "Dios salva"), las palabras que pronuncia, las acciones que realiza y los sacramentos que instituye.

Jesús es plenamente consciente de la misión que el Padre le ha confiado: "El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc. 19 ,10). De Su Corazón, es decir, del núcleo más intimo de Su ser, brota ese celo por la salvación del hombre que lo impulsa a subir, como manso cordero, al monte del Calvario, a extender sus brazos en la cruz y a dar su vida como rescate por muchos (Mc 10,45).

En el Corazón de Cristo podernos, por tanto, colocar nuestra esperanza. Ese Corazón dice la invocación es salvación "para los que esperan en Él". El Señor mismo que, la víspera de Su Pasión, pidió a los Apóstoles que tuvieran confianza en El: "No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en Mi" (Jn 14,1), hoy nos pide a nosotros que confiemos plenamente en Él: nos lo pide porque nos ama; porque, para nuestra salvación, tiene Su Corazón traspasado y Sus pies y manos perforados. Quien confía en Cristo y cree en el poder de Su Amor renueva en sí la experiencia de María Magdalena, como nos la presento la liturgia pascual: "Cristo, esperanza mía, ha resucitado" (Domingo de Pascua, Secuencia).

¡Refugiémonos, por consiguiente, en el Corazón de Cristo! Él nos ofrece una Palabra que no pasa (Mt 24,25), un Amor que no desfallece, una amistad que no se resquebraja, una presencia que no cesa (Mt 28,20)!

Que la Bienaventurada Virgen, que acogió en Su Corazón Inmaculado al Verbo de Dios y mereció concebirlo en Su Seno Virginal (Prefacio de la Misa votiva de la Bienaventurada Virgen Moría Madre de la Iglesia) nos enseñe a poner en el Corazón de Su Hijo nuestra total esperanza, con la certeza de que ésta no quedará defraudada.

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS ES EL CORAZÓN DE LA IGLESIA

Mensaje para el Centenario de la Consagración de la Raza Humana al Sagrado Corazón de Jesús
 
Warsaw (Polonia)  , 11 de Junio de 1999, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

¡Queridos Hermanos y Hermanas!

2. Al declarar que "los desequilibrios bajo los cuales el mundo moderno laboral están ligados a ese desequilibrio más básico tiene sus raíces en el corazón humano" (Constitución Papal Gaudium et spes, n.10), la Fe descubre con alegría que "es únicamente en el misterio de la Palabra hecha carne que el misterio del hombre verdaderamente se esclarece" (Ibid., n. 22), ya que "por su Encarnación el Hijo de Dios se ha unido de alguna forma con cada hombre. El trabajó con manos humanas, El pensó con una mente humana, actuó con una voluntad humana, y amó con un corazón humano" (Ibid.). Dios también desea que el Cristiano bautizado, "asociado con el misterio pascual y configurado con la muerte de Cristo", deberá apresurarse "hacia adelante a la resurrección fortalecido por la esperanza", pero esto también es cierto para todas las gentes de buena voluntad en cuyos corazones la gracia trabaja de forma invisible" (Ibid.). "Todos los seres humanos están llamados a esta unión con Cristo, quien es la luz del mundo, de quién venimos, a través de quién vivimos y a quién vamos" (Constitución Dogmática Lumen gentium, n.3).

La Constitución Dogmática de la Iglesia afirma con autoridad que "por la regeneración y la unción del Espíritu Santo, los bautizados son consagrados para ser casa espiritual y un sacerdocio santo, que a  través de todas las obras los Cristianos puedan ofrecer sacrificios espirituales y proclamar las obras maravillosas del que los llamó a salir de la oscuridad y entrar a su luz maravillosa (cf. 1 Pe 2: 4-10). De ahí que todos los discípulos de Cristo, perseverando en oración y alabando a Dios (cf. Hechos 2: 42-47), deben de ofrecerse a sí mismos como un sacrificio viviente, santo y agradable a Dios (cf. Rom 12:1). Ellos deberían en todas partes ser testigos de Cristo y dar una respuesta de la vida eterna que los llevan a aquellos que buscan a cuenta de la esperanza" (Ibid., n.10). Al confrontar el desafío de la nueva evangelización, el Cristiano que evoca al corazón de Cristo y se consagra y consagra a sus hermanos a El, Señor del tiempo y la historia, vuelve a descubrir que es portador de Su Luz. Motivado por este espíritu de servicio, el cristiano coopera en abrir a todos los seres humanos el prospecto de que cada quién pueda realizarse personalmente y en su comunidad. Del Corazón de Cristo, el corazón del hombre aprende a conocer el genuino y único significado de su vida y de su destino a entender el valor de una vida auténticamente cristiana, a separarse de ciertas perversidades del corazón humano, y a unir el amor filial de Dios con el amor al prójimo.

Quiero expresar mi aprobación y apoyo a todos los que de alguna forma continúan fomentando, estudiando y promoviendo la devoción al Corazón de Cristo en la Iglesia con el lenguaje y la forma adoptados a nuestros tiempos, para que pueda ser transmitida a las futuras generaciones en el espíritu que siempre lo ha animado. El creyente siempre necesita ser guiado a contemplar con adoración el misterio de Cristo, el Dios Hombre, para poder convertirse en hombres y mujeres de vida interior, gente que sientan y vivan la llamada a una nueva vida, a santidad, a reparación, que es la cooperación apostólica en la salvación del mundo, gente que se preparen para la nueva evangelización en el Corazón de Cristo como en el corazón de la Iglesia: es urgente que el mundo comprenda que el Cristianismo es la religión del Amor.

El Corazón del Salvador nos invita a regresar al amor del Padre, fuente de todo amor auténtico: "En esto se sabe que es Amor, no que amamos a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y nos envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados" (1 Jn 4:10). Jesús recibe del Padre incesantemente, en compasión y misericordia, el amor que El derrama abundantemente sobre los seres humanos (cf. Ef. 2:4, Santiago 5:11). Su Corazón revela particularmente la generosidad de Dios hacia los pecadores. La reacción de Dios hacia el pecado no disminuye su amor, sino que hace más grande el fluir de Su misericordia que se torna en el principio de la redención.

La contemplación del Corazón de Jesús en la Eucaristía estimulará al creyente a buscar en ese Corazón el misterio inagotable del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia. Les permitirá saborear en comunión con sus hermanos y hermanas la dulzura espiritual de la fuente de la caridad. El ayudar a todos a redescubrir su propio Bautismo les hará más conscientes de tener que vivir su dimensión apostólica al difundir amor y participar en la misión de evangelizar. Cada persona deberá estar más comprometida de rogarle al Dueño de la cosecha (cf. Mt. 9:38) que le dé a la Iglesia "pastores según su corazón" (Jer 3:15) quienes, enamorados de Cristo, el Buen Pastor, moldeen su corazón como el de El y puedan ir por los caminos del mundo a proclamar a todos que El es el Camino, la Verdad y la Vida (cf. Exhortación Post-Sínodo Apostólico Pastores dabo vobis, n.82). A esto nosotros debemos de añadirle la acción efectiva para que a mucha de la gente joven, dócil a la voz del Espíritu Santo, se le pueda enseñar a que resuenen en las honduras de sus corazones las grandes expectativas de la Iglesia y de la humanidad y que respondan a la invitación de Cristo a que se consagren entusiástica y alegremente con El "para vida del mundo" (Jn 6:51).

 

  

Ángeles adorando el Sagrado Corazón de Jesús

Vicente López Portaña. Óleo sobre lienzo (1795)

Nuestra Señora del Sagrado Corazón

ACUÉRDATE

Nuestra Señora del Sagrado Corazón
de las maravillas que Dios hizo en Tí.

Te escogió como Madre de Su Hijo
a quien seguiste hasta la Cruz.
Te glorificó con Él,
escuchando con agrado
tus plegarias por todos los hombres.

Llenos de confianza en el Amor del Señor
y en Tu intercesión,
venimos Contigo a las fuentes de Su Corazón,
de donde brotan para la vida del mundo
la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
Tú conoces nuestras necesidades:
habla al Señor por nosotros
y por todos los hombres.

Ayúdanos a vivir en Su Amor.
Para eso alcánzanos las gracias
que te pedimos y las que necesitamos.
Tu petición de Madre es poderosa:
que Dios  responda a nuestra esperanza. Amén.
 

 

ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES

POR INTERCESIÓN DEL SIERVO DE DIOS EL PAPA JUAN PABLO II

Oh Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. El, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.

Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

Con aprobación eclesiástica

CARD. CAMILLO RUINI
Vicario General de Su Santidad
para la Diócesis de Roma


Se ruega a quienes obtengan gracias por intercesión del Siervo de Dios Juan Pablo II, las comuniquen al Postulador de la Causa, Monseñor Slawomir Oder. Vicariato di Roma. Piazza San Giovanni in Laterano 6/A 00184 ROMA . También puede enviar su testimonio por correo electrónico a la siguiente dirección: postulazione.giovannipaoloii@vicariatusurbis.org


 

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