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Oh Dios
Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro
Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción
del Espíritu Santo, concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus
Servorum Dei, la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de
la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos
los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también
responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana,
convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión
de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes
glorificar a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y
que me concedas por su intercesión el favor que te pido... (pídase).
A Tí, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo,
el que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo
que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los
siglos de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
De conformidad con los decretos del
Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el
juicio de la Autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene
finalidad alguna de culto público.
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Oh
Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a
la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la
ternura de Tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el
esplendor del Espíritu de amor. El, confiando totalmente en tu infinita
misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado
una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto
grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la
comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es
Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea
pronto incluido en el número de tus santos.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Con
aprobación eclesiástica

CARD. CAMILLO RUINI
Vicario General de Su Santidad
para la Diócesis de Roma
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