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ESCUELA DE ORACIÓN DE JUAN PABLO II
"TOTUS TUUS"
ORACIÓN Y MEDITACIONES
ENCUENTRO 4- PRIMER DOMINGO DEL MES
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MATERIAL
DE APOYO PARA REFLEXIONES, MEDITACIONES Y ORACIONES, PERSONALES
Y/O COMUNITARIAS
Para el Suscriptor de "El Camino de María"
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«Nuestras
comunidades cristianas tienen que llegar a ser auténticas “Escuelas
de Oración”» (Juan Pablo II)
La Escuela de
oración de Juan Pablo II es una propuesta de meditaciones y ejercicios
orientados a profundizar nuestra relación personal con Dios. Los
textos presentados aquí, aunque pueden ser de ayuda para la oración
individual, o bien para enriquecer la oración de distintas
comunidades, están primordialmente dirigidos a los nuevos grupos de
oración de Juan Pablo II. A estos grupos les proponemos un programa
sencillo.
1. Vivir la oración de cada día
en el espíritu del “Totus Tuus”
2. Cada semana, dedicar al
menos media hora a la adoración del Santísimo Sacramento (en
caso de enfermedad o dificultades – adorar la Cruz de Cristo)
3. Una vez al mes
reflexionar sobre el don de la oración, mediante la lectura
personal o participando en encuentros formativos de la “Escuela de
oración”
4. Una vez al año hacer
ejercicios espirituales, en los que se profundiza en la vida de
oración; por ejemplo los organizados en la parroquia, o bien hacer
la Novena a la Divina Misericordia.
La tarea más difícil es la de madurar la actitud expresada en las
palabras “Totus Tuus –Soy todo Tuyo”. Es preciso,
pues, asumir la diaria fatiga del trabajo sobre sí mismos,
apoyándose en la adoración semanal, en la reflexión
mensual y en los ejercicios espirituales anuales.
Las meditaciones y las
prácticas espirituales, propuestas para cada mes, serán de gran
ayuda para llevar a cabo estos compromisos. En ellas encontraremos
reflexiones sobre la palabra de las Sagradas Escrituras, testimonios
sobre la oración del Papa y también sus enseñanzas sobre el tema de
la oración. El día indicado para esta reflexión orante y de
adoración es el primer domingo de cada mes.
MEDITACIÓN
BUSCAR LA CERCANÍA DE JESÚS
En aquel tiempo, al salir
Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa
de Símón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se
lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le
pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el
sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población
entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos
males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no
les permitía hablar. Por la mañana, antes que amaneciera, salió de su
casa y fue a un lugar desierto y allí estuvo orando. Simón y sus compañeros fueron y, al
encontrarlo, le dijeron: - «Todo el mundo te busca» . Él les respondió:- «Vamos a otra parte, a las aldeas cercanas,
para predicar también allí; que para eso he salido.» Así
recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los
demonios." (San
Marcos 1,29-39)
Introducción
El Evangelio que hemos escuchado
nos presenta a Jesús, que, “por la mañana, antes que amaneciera, salió
de su casa y fue a un lugar desierto y allí estuvo orando”. Los
apóstoles lo encontraron inmerso en la oración y le dijeron “Todos te
buscan”. Jesús deseaba estar a solas con su Padre. Buscaba con Él una
cercanía muy particular: una cercanía íntima, inaccesible al
observador externo. Sin necesidad de testigos que resultasen molestos.
De este modo Jesús vivía su cercanía con el Padre, mientras enseñaba a
sus discípulos a entrar en sus aposentos y, a puertas cerradas, orar
en secreto (cfr. Mt 6, 6).
El fragmento del Evangelio presentado también nos dice que todos
buscaban a Jesús. Cuando escuchamos “todos” nos damos cuenta de la
variedad de actitudes e intenciones. Tengamos presente no solamente a
los protagonistas del Evangelio de hoy, sino también las experiencias
de otros hombres que buscan a Dios.
Los Magos de Oriente buscaban a Aquel anunciado por la estrella.
Hicieron un viaje largo y difícil para encontrarlo. Los pastores
partieron hacia Belén en busca del Niño, de quien les habían hablado
los ángeles. María y José buscaban a Jesús llenos de angustia, cuando
se quedó solo en Jerusalén. Los Evangelios nos hablan a menudo de las
multitudes que buscaban a Jesús. Él mismo pregunta a sus discípulos
que le seguían: “¿A quien buscáis?” (Jn 1, 38). Los ángeles les
dijeron a las mujeres en la tumba “¿Por qué buscáis entre los muertos
al que está vivo?» (Lc 24,5).
El profeta Isaías dice “Buscad al Señor mientras se le encuentra,
invocadlo mientras está cerca” (Is 55, 6). Lo han hecho todos los
creyentes de todos los tiempos. Los santos buscaron a Dios con
particular empeño. También nosotros estamos llamados a seguir ese
camino. Necesitamos preguntarnos: ¿Cómo es mi búsqueda de Dios?
¿Ya he
encontrado a Aquel a quien puedo decirle: “Tu eres mi amor”?

REFLEXIONES SOBRE LAS ENSEÑANZAS Y LA VIDA DE JUAN PABLO II
«De rodillas ante la majestad de Dios estuvo desde siempre el
Santo Padre, desde su infancia hasta el ultimo instante de su vida.
Estar de rodillas ante Dios significa tener la plena conciencia de
su infinita grandeza, y a la vez de su proximidad al hombre.
Consciente de esta realidad y de un corazón que ama, nace la
necesidad de la oración, de la humilde conversación con el Señor.
Muy pronto vemos que él no hablaba con Dios solamente de rodillas,
sino también postrado en tierra»
(Mons. Stanislaw
Dziwisz. Homilía al inaugurar el proceso de
Beatificación: Catedral de Wawel, 4.11.2005).
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La pregunta concerniente a la necesidad de la cercanía de Jesús,
particularmente durante la oración, se la hacemos también al Santo
Padre Juan Pablo II. Escuchemos sus declaraciones y testimonios
referidos a su oración:
- “La presencia de Jesús en el Tabernáculo ha de ser como un polo
de atracción para un número cada vez mayor de almas enamoradas de
Él, capaces de estar largo tiempo como escuchando su voz y sintiendo
los latidos de su corazón... Jesús en el Sagrario espera teneros a
su lado para rociar vuestros corazones con esa íntima experiencia de
su amistad, la única que puede dar sentido y plenitud a vuestra
vida” (MND 18. 29).
- A la petición de los discípulos de Emaús que se quedara «con»
ellos, Jesús contestó con un don mucho mayor. Mediante el Sacramento
de la Eucaristía encontró el modo de quedarse «en» ellos. Recibir la
Eucaristía es entrar en profunda comunión con Jesús. «Permaneced
en mí, y Yo en vosotros» (Jn 15,4) Esta relación de íntima y
recíproca «permanencia» nos permite anticipar en cierto modo el
cielo en la tierra." (MND 19).
- "Recordemos sus palabras: «Lo mismo que el Padre, que vive,
me ha enviado y Yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá
por Mí» (Jn 6, 57). Jesús mismo nos asegura que esta unión, que
Él pone en relación con la vida trinitaria, se realiza
efectivamente." (EdE 16).
- "Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la
contemplación del Rostro de Cristo. Los ojos de su corazón se
concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación, cuando lo
concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses sucesivos empieza
a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da
a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el
Rostro del Hijo, cuando lo «envolvió en pañales y le acostó en un
pesebre» (Lc 2, 7). Desde entonces su mirada, siempre llena de
adoración y asombro, no se apartará jamás de Él." (RVM 10).
Examen personal y ayuda en las reflexiones y para los encuentros en grupo.
¿Cuál es la experiencia que acompaña tu
búsqueda de Jesús?
La
perseverancia de los Magos? El estupor de los pastores? La angustia
de María y José? La curiosidad de la multitud? La firmeza de los
discípulos?
¿Cuál es tu actitud con respecto a estas declaraciones?
“No puedo describir mi búsqueda de Cristo porque no lo estoy
buscando”; “Ya he encontrado a Cristo y no necesito buscarlo más”;
“Cuanto más me acerco a Jesús, más siento cuanta falta me hace El”;
“He encontrado a Jesús y ahora estoy buscando una cercanía más
íntima con El”.
¿Conoces la experiencia de la “amistad íntima con Jesús”?
¿Perteneces a las “almas enamoradas de El”? ¿Sientes “el latido de
su corazón”? ¿Comprendes el sentido de las palabras “anticipo del
cielo en la tierra” ? ¿Crees que Él no sólo está “contigo” sino
también “en ti”? ¿Qué siente tu mirada cuando miras a la Cruz, al
Tabernáculo, a una imagen sagrada? Describe detalladamente qué
entiendes por “estar cerca de Jesús”, “estar muy cerca de El”, “ser
uno con El”.
ORACIÓN A LA
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Nuestra
Señora de
Kalwaria Zebrzydowska
«¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen
María!». Dirige a nosotros la mirada, esos tus ojos
misericordiosos, y obténnos lo que tus hijos más necesitan. Abre el
corazón de los ricos a las necesidades de los pobres y de los que
sufren. Haz que los desempleados encuentren trabajo. Ayuda a los que
se han quedado en la calle a encontrar una vivienda. Dona a las
familias el amor que permite superar todas las dificultades. Indica
a los jóvenes el camino y las perspectivas para el futuro. Envuelve
a los niños con el manto de tu protección, para que no sufran
escándalo. Anima a las comunidades religiosas con la gracia de la
fe, de la esperanza y de la caridad. Haz que los Sacerdotes sigan
las huellas de tu Hijo dando cada día la vida por las ovejas. Obtén
para los Obispos la luz del Espíritu Santo, para que guíen a la
Iglesia en esta tierra hacia el Reino de tu Hijo por un camino único
y recto. Madre Santísima, nuestra Señora de Kalwaria, obtén también
para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que pueda
cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el Resucitado.
En Ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a Ti
encomiendo el destino de la Iglesia; a Ti entrego mi nación; en Ti
confío y te declaro una vez más: Totus tuus, Maria! Totus tuus.
Amén. (De la
Homilía en en el Santuario de Kalwaria Zebrzydowska, 19.08.2002).
ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO
SACRAMENTO
Como los dos discípulos del Evangelio, te imploramos, Señor
Jesús, ¡quédate con nosotros!
Tú, divino Caminante, experto de nuestras
calzadas y conocedor de nuestro corazón, no nos dejes
prisioneros de las sombras de la noche.
Ampáranos en el cansancio, perdona nuestros pecados, orienta
nuestros pasos por la vía del bien.
Bendice a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a las
familias y particularmente a los enfermos. Bendice a los
sacerdotes y a las personas consagradas. Bendice a toda la
humanidad.
En la Eucaristía te has hecho “Remedio de inmortalidad”: danos
el gusto de una vida plena, que nos ayude a caminar sobre esta
tierra como peregrinos seguros y alegres, mirando siempre hacia
la meta de la vida sin fin.
Quédate con nosotros, Señor! Quédate con
nosotros! Amén.

CONFERENCIA Y ENCUENTROS EN GRUPO “PADRE
NUESTRO”
Reanudando la reflexión
sobre la Oración del Señor, hoy utilizaremos meditaciones sobre el
Padre Nuestro de San Agustín y San Cipriano.
“Padre nuestro - con este
nombre invocamos al Amor - quién puede ser más querido por los hijos
que el Padre. Esta exhortación nos inspira un sentimiento de humildad,
y al mismo tiempo una cierta audacia en la imploración con la cual
deseamos orar. Porque antes de obtener aquello por lo cual oramos, ya
hemos recibido el don mas preciado: podemos invocar a Dios con las
palabras del Padre Nuestro. ¿Puede entonces el Padre negar algo a los
hijos que oran, si previamente les ha concedido el don de ser sus
hijos?” (San
Agustín).
"Es
necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios 'Padre nuestro', que
debemos comportarnos como hijos de Dios: para poder complacerlo tanto
como deseamos tener a Dios por Padre. Somos cual templos de Dios para
hacer saber que Dios vive en nosotros. Que nuestras ocupaciones no nos
alejen del Espíritu, para que podamos, como espirituales y
celestiales, contemplar las cosas espirituales y celestiales y
comportarnos conforme a ellas" (San Cipriano).
Llenos del Espíritu Santo oremos
a nuestro Padre en el Cielo:
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PATER NOSTER |
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Pater noster, qui es in cælis,
sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat
voluntas tua, sicut in cælo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis
hodie. Et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos
dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in
tentationem: sed libera nos a malo.
Amen. |
Padre nuestro, que estás en
el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de
cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación y líbranos del mal.
Amén. |
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Traducción
del italiano realizado por Ljudmila Hribar (Ramos Mejia, Bs.As-Argentina)
ORACIÓN
PARA IMPLORAR FAVORES
POR
INTERCESIÓN DEL SIERVO DE DIOS EL PAPA JUAN PABLO II

Oh Trinidad Santa,
te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al
Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la
ternura de Tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el esplendor del
Espíritu de amor. El, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en
la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús
Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana
ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que
imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus
santos.
Padrenuestro. Avemaría. Gloria.
Con aprobación eclesiástica

CARD. CAMILLO RUINI
Vicario General de Su Santidad
para la Diócesis de Roma
Se ruega a quienes obtengan gracias por
intercesión del Siervo de Dios Juan Pablo II, las comuniquen al Postulador
de la Causa, Monseñor Slawomir Oder. Vicariato di Roma. Piazza San Giovanni
in Laterano 6/A 00184 ROMA . También puede enviar su testimonio por correo
electrónico a la siguiente dirección:
postulazione.giovannipaoloii@vicariatusurbis.org
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